Trabajar de la mano con la fecha límite

Creemos que idear un proyecto implica toda una extensa trayectoria de tiempo y esfuerzo. Ver la magnitud de una tarea nunca ha ayudado a completar la misma, sino a echarse un peso sobre la espalda, del que aparentemente es imposible sobreponerse. Es normal que después de experimentar una jornada bastante dura, anteponemos un mecanismo de defensa que nos plantee rechazar más situaciones estresantes. No obstante, pese a que eso lo ordene nuestro organismo y nuestra mente, la vida sigue. Necesitamos seguir con la respectiva rutina profesional, porque el sistema reclama nuestra deuda con la sociedad, que se traduce en la obligación de ganar dinero y bienes. Es decir, aunque no queramos no podamos, debemos seguir estresándonos para progresar en nuestros proyectos.

A marchas forzadas, es posible que te sorprendas con problemas de concentración y con falta de motivación. Ya es lo más común que te sientes en la oficina por ocho horas o más, con la sensación de que el tiempo pasa demasiado rápido y tu trabajo no ha avanzado en lo absoluto. Asimismo, hay un momento donde comienzas a frecuentar escapes y excusas de descansos, al grado que mezclas tu propio tiempo libre con el estrés laboral, sin terminar ni enfocarte en una de las dos actividades en realidad. Si el trabajo se maneja bajo un horario estricto, es posible que tengas que irte con la sensación de fracaso, ya que no fuiste capaz de completar las tareas del día; o por el contrario, debas hacer horas extra que tampoco llevarán a algo. Bueno, esas frustraciones pueden terminar con una de las estrategias más arriesgadas, pero también de las más eficaces: trabajar a contrarreloj en una sola cosa.

Hay que aclarar que enfocarte no significa agotarte, sino aprender a dar la correcta importancia a la relación tiempo/trabajo y la separación de ambas con un merecido descanso, uno que contenga la satisfacción de los resultados y permita la recuperación correcta de fuerzas y ánimo. Hay que separarse para conquistar. Es importante recalcar que esta maniobra requiere un compromiso total y un manejo del estrés adecuado, por lo menos en el periodo dedicado a desarrollar el proyecto, hasta el último segundo de la fecha límite. A veces, al contener un alto grado de concentración y productividad, esta opción se maneja por el periodo de trabajo y no tanto por jornadas normales. Estarás dando la “milla extra”, pero también tendrás muchos más resultados de los que pensabas, sin solicitar prórrogas. Desde esa inversión de esfuerzo el trabajo será desde la perspectiva desinteresada por la recompensa, sino por el amor mismo a lo que se hace. No es una práctica que puedan hacer todos, pero es una que merece la pena.

Para lograrlo, resulta útil seguir un par de consideraciones previas, una preparación frente a la carga de trabajo. Mantenerse enfocado en una sola tarea implica gastar fuerza de voluntad, la cual debe de usarse en lo primordial, puesto que es un recurso limitado. El primer paso se basaría en elegir lo que se debe considerar como la tarea principal, en donde se invertirá todo el esfuerzo posible, esto implica simplificar, ignorar todo aquello que se podría hacer y dedicarse sólo a lo que se debe hacer; pasar de la posibilidad al deber, a la vinculación de la acción con el deseo. A su vez, para reducir el objeto que requiere toda la atención hay que ser conscientes: no intentes añadir más de lo que puedes hacer en un solo proyecto; no se trata de impresionar, sino de mantener el equilibrio correcto para cumplir con la meta, sin más ni menos. Es esencial producir resultados, no mantener una fachada vacía de “estar ocupado”, porque puedes estar ocupado en cualquier cosa, pero los resultados son hechos concretos y racionales respecto al trabajo invertido.

Por casi un cuarto de siglo esta estrategia repleta de presión y enfoque contrarreloj ha sido la constante para Trey Parker y Matt Stone, creadores de la segunda animación adulta más longeva en Estados Unidos, apenas detrás de Los Simpsons: South Park, galardonada con premios Emmy y una nominación al Óscar. Incluso realizaron un documental al respecto, titulado “6 days to air”, donde detallan la creación de un episodio, desde la maquilación del concepto y la trama, el guión, la animación, la producción de voz y sonido, y el último día donde abarcan todos los detalles, como el mismo desenlace de la historia, el cual trabajan sobre la marcha, y el envío a Comedy Central, la cadena distribuidora para que salga al aire, a sólo horas después de haber terminado el episodio. Esto les permite crear tramas que se apeguen a lo que está ocurriendo en el mundo real, además de gozar de un amplio periodo de descanso entre una temporada y otra, donde las ideas pueden fluir en un ambiente de cero presión; en espera del cúmulo de estrés, donde se necesita rapidez e innovación. 

En animaciones de casas más tradicionales, ocupan un periodo de seis meses hasta un año para sacar una proporción semejante de capítulos, en relación a los dos meses para South Park. Cabe mencionar que solamente han tenido dos inconvenientes que implican el retraso de un episodio, un problema de electricidad de último minuto y el resultado de la elección presidencial del año 2017, puesto que habían planteado el episodio desde la perspectiva de que Hillary Clinton resultará la ganadora de dicha votación, algo que debió corregirse al instante.

Otro ejemplo incluye al escritor de terror más prolífico de la actualidad, Stephen King, con 61 novelas y 7 libros de no ficción. En su libro “On Writting” describe su proceso creativo como una rutina estricta. En todas sus mañanas no hay momento para la distracción, se sienta hasta terminar con cierto número de páginas de su más reciente proyecto y el resto del día lo dedica a leer, hacer caminatas en el bosque y pasar el tiempo con su esposa y su familia. Este caso implica un manejo totalmente disciplinado de sus actividades, un nivel de maestría de la estrategia que sólo trae el tiempo y la experiencia, así como la vocación adecuada. Para Stephen King no hay fechas límite que superen su trabajo constante.El objetivo final de la presión enfocada es la creación de un hábito y la separación total del trabajo y el descanso, con el propósito de que tú seas dueño proactivo de tu tiempo y no al revés. Hay que pensar esta estrategia como un switch, uno que te posibilite pasar del enfoque laboral al periodo de descanso en un segundo, y que sobretodo te brinde la voluntad idónea para encontrar un rumbo único, en relación a tu situación en particular. Si acaso crees necesario pensarlo desde la presión de una fecha límite, hazlo bajo tu propio riesgo y saca lo mejor de ti a contrarreloj.

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