En 1971 nació el Tony Stark de la vida real. Originario de Pretoria, Sudáfrica, Elon
Musk es hijo de un matrimonio roto, integrado por una modelo canadiense y un
ingeniero sudafricano. A los doce años vendió en 500 dólares su primer programa,
un juego arcade llamado “Blastar”. De esta forma, entre todos los libros de la
biblioteca local, la programación autodidacta y los abusos escolares, Elon mantuvo
una personalidad introvertida pero también la determinación que lo ha llevado al
éxito. Rechazó entrar al servicio militar de su país debido a su postura contra la
represión de razas y emigró, primero a Canadá para estudiar física y economía, y
luego a Estados Unidos en 1992, para estudiar física y administración de
empresas en la Universidad de Pensilvania. Así empieza toda una travesía de
innovaciones.
Su padre, quien deseaba que estudiara en su país, le negó su financiamiento. Sin
embargo, logró obtener una beca y ofrecía su casa como club nocturno, junto a su
roomie, y cobraban la entrada en cinco dólares. Con ello pagó sus dos títulos y
pretendió aplicar para la compañía Netscape, pero no lo concretó por timidez.
Entra al doctorado en física aplicada y ciencias materiales en Stanford, pero a los
días se sale debido a una visión que tiene del futuro: El internet. Por ello, forma
Zip2 junto a un amigo y su hermano, Kimbal; y se dedican a los mapas online, con
la gestión, desarrollo, alojamiento y mantenimiento de sitios web para empresas
locales y medios de comunicación. Trabajaba todo el día y dormía en su oficina sin
baño. Zip2 llegó a 200 web y fue vendida a Compaq Computer en 1999 por 307
millones de dólares. Pero para Elon sus primeros millones no fueron suficientes.
Ese mismo año fundó X.com, un banco por internet que hace servicios financieros
y transferencias con un alto nivel de seguridad. Para no ser absorbido por una
compañía mayor, se fusiona con Confinity Technologies y surge lo que en 2001 se
conoce como Paypal, cofundada por Peter Thiel y con un crecimiento exponencial
de cien mil clientes en el primes mes. Al siguiente año eBay la compra por 1500
millones. Y a Elon no le parece suficiente. Desde pequeño tuvo cierta admiración
por el universo, gracias a sus libros favoritos de ciencia ficción, y decide, en plena
entrada de siglo y con treinta años, a apuntar hacia la colonización y el desarrollo
civilizatorio en Marte, a través de un invernadero experimental en miniatura y
tecnología rusa. Una locura total, como se lo expresaba todo el mundo con burla.
En ese periodo muere su hijo recién nacido y sufre de malaria, sin embargo no
pierde el dedo del renglón. En 2002 funda SpaceX e invierte cien millones en una
estrategia que se basa en la reutilización de materiales para lanzar cohetes, que
reduce el 10% del costo y obtiene 70% de beneficios, tanto ambientales como
económicos. Al mismo tiempo, se vuelve el principal inversor y dirigente de Tesla
Motors. Lo que inició con una contribución de 25 millones, pasó a 140, con tal de
conseguir resultados con el auto eléctrico. En 2008 ocurre una caída económica
en Estados Unidos. Ambas empresas de Musk se quedan al borde de la
bancarrota, con pérdidas de cuatro millones al mes. Todos contribuyeron,
empleados y familia, sin embargo las empresas pronto no llegarían al mes
siguiente. Todo se estaba cayendo: el carro no funcionaba, se destruyeron tres
cohetes que no despegaban y el matrimonio de Elon se estaba terminando; su
vida estaba en un punto muerto. Pero para Elon no fue suficiente.
Elon es nombrado CEO de Tesla y obtiene mayor liderazgo en la compañía. Se
endeuda con su antiguo compañero, Peter Thiel, pese a sus asperezas pasadas, y
basa su última estrategia arriesgada en lanzar al mercado el Tesla Roadster, el
primer auto deportivo eléctrico, bajo un precio elevado que lograra dar capital para
trabajar en modelos más asequibles. A su vez, construye el Falcon1, el primer
lanzamiento exitoso de SpaceX. En 2008 la compañía firma un contrato de 1600
millones con la NASA y en 2010 logra lanzar y recuperar el Falcon9, con una
cápsula diseñada para mandar humanos también. Para 2012, Tesla lanza el
modelo S, el auto que revoluciona el campo automotriz. Al año siguiente su
compañía Solarcity se vuelve la número dos en el país en cuanto a venta de
paneles solares. En 2014 Musk libera todas las patentes de Tesla al público
general y al año siguiente ya tiene un cohete que va y regresa al espacio, con
aterrizajes sin inconvenientes.
En los últimos años Elon ha tenido retos pero también se han diversificado sus
logros y proyectos que sólo auguran con una mejor versión del mundo. En 2016
fundó The boring company, al notar el problema del tráfico vehicular, buscan
construir túneles magnéticos donde los autos particulares puedan viajar a gran
velocidad y hacer otro para peatones y ciclistas llamado “Urban loop”. En 2017
Tesla se vuelve la compañía automotriz número uno, al superar a Ford y General
Motors. En 2018 se lanzó el cohete más poderoso del mundo, Falcon Heavy, que
cargó con un Tesla Roadster y lo dejó en el espacio con Starman, un maniquí
astronauta, como conductor. Además, Elon está invirtiendo en la investigación y
en el desarrollo de inteligencia artificial, además de robótica, bajo las compañías
OpenAI y Neural Link, ya que teoriza que estamos en una carrera a contrarreloj
con la tecnología, y si no nos adaptamos a favor de ella, queda esperar la
dominación de las máquinas.
Elon Musk es un personaje extraído de la literatura de Isaac Asimov. Es un
visionario que se propuso mezclar su conocimiento de las ciencias duras con el
mundo voraz de los negocios. Emprendió en las innovaciones que reconocía como
problemáticas y tuvo la entereza para enfrentarse a conflictos internacionales y
deudas multimillonarias. Su base siempre ha sido la misma: el trabajo duro. Dar
siempre un esfuerzo extra, dar dos estrategias más por si una no funciona. De
esta manera, Elon Musk, una de las mentes más brillantes del siglo XXI, ha
amasado una fortuna de veinte mil millones de dólares y se mantiene en el puesto
54 de la lista de Forbes.


